Los propósitos de Paz y Prosperidad para el 2026, nos llevan a hacer un balance del año que termina y a considerar lo que corresponde que hagamos cada uno de nosotros, para contribuir a la concordia e impulsar y compartir la prosperidad en nuestro país y en el planeta.
Lo anterior suena iluso en una época en la que el odio asedia a nuestro alrededor cegando nuestro entendimiento, porque el que aborrece a su hermano camina en las tinieblas (1 Juan 2, 10-11) y por ello, debemos empezar por hacer un esfuerzo por entender a los demás en cuanto a sus modos de pensar y de vivir. Acto seguido, con los ojos puestos en el porvenir pero sin descuidar la vista en el espejo retrovisor del pasado es decir, con base en las experiencias propias y ajenas, observar la realidad con ánimo crítico pero sosegado, mente abierta y objetividad.
Un análisis del periódico Wall Street Journal indica que en el fragor de la guerra de aranceles, México obtiene resultados económicos favorables, lo que nos consolida como primeros socios de los Estados Unidos y nos sitúa en una mejor posición en la balanza comercial y por ende, en la apreciación del valor del peso frente al dólar. Lo anterior ha sido posible en virtud del trato preferencial negociado con cabeza fría frente a la imposición arancelaria y en consecuencia, las exportaciones mexicanas han ganado algunos espacios del mercado estadounidense desplazando a los productos chinos.
Este cambio abrupto impuesto por los EEUU al modelo económico mundial en los últimos once meses, que incluye amenazas de intervención militar, ha exigido del Gobierno de México un gran esfuerzo de adaptación en poco tiempo, en el cual empresarios y trabajadores han cerrado filas en torno a un proyecto político de mejoramiento de las condiciones laborales y de atención a los más pobres, así como de fortalecimiento de nuestra Identidad Nacional y la Soberanía del Estado. El hecho de que compartamos territorio continental con los EEUU, genera una paradoja que opera en pro y en contra como lo mejor y lo peor que nos haya podido suceder.
Lo conseguido es fruto del esfuerzo de todos por construir una economía poderosa que hoy funciona con éxito contra la pobreza y en reducir las enormes desigualdades que origina la concentración de la riqueza en pocas manos. Por otra parte, la baja de los índices delictivos en nuestro país no solo resulta de una mejor conducción de la estrategia de seguridad y de lucha contra la impunidad, sino del combate a las causas profundas que residen en la marginación social, y si bien aún no es suficiente para lanzar campanas al vuelo, al menos indica que vamos por buen camino.
El escenario mundial es preocupante porque los instrumentos de solución pacífica de los conflictos, como la Organización de las Naciones Unidas y el marco del Derecho Internacional, son ninguneados por los poderosos. La presencia de la armada de los EEUU en el Mar Caribe y los recurrentes reclamos en torno a la Isla de Taiwán constituyen amenazas a la vista, en tanto que existen heridas que permanecen abiertas en el exterminio del Pueblo Palestino aún en curso y en la guerra en Ucrania elegida por las potencias de occidente como campo de batalla con Rusia.
El reto frente al poder desbordado que hoy día ejerce la Oligarquía Global con pretensiones de Gobierno Mundial, reside en la participación ciudadana en cada país y el ejercicio de la Soberanía de los Estados Nacionales en el ámbito internacional.

0 comentarios