La declaración del dirigente del Partido Acción Nacional Jorge Romero Herrera, que abre la puerta a que Ricardo Salinas Pliego sea el candidato del PAN en las elecciones presidenciales de 2030, trae a recuerdo la frase de Mario Vargas Llosa según la cual: No hay límites para el deterioro.
En octubre el PAN anunció un relanzamiento que incluye un rechazo a futuras coaliciones con el PRI, aunque no descarta “ir en unión libre en alianza con liderazgos políticos…”. De acuerdo a la entrevista a Jorge Romero hecha por Elia Castillo, publicada el sábado pasado en el diario español El País, esta iniciativa del PAN es producto de un año de reflexión y si bien no rescata al Bien Común como objeto de la política, ni propone cambios en la estructura y usos internos del partido, Romero asegura que el año entrante el blanquiazul planteará un “proyecto alternativo de nación” (1).
La reflexión debió iniciar al día siguiente de la elección presidencial de 2018, en la que la mayoría de los electores dieron la espalda a la partidocracia del viejo régimen PRI, PAN, PRD. En lugar de que tal reflexión renovadora fuera hecha en tiempo y forma, la cúpula del PAN tuvo la mala idea de maridarse con el PRI, obteniendo peores frutos electorales que los que habría cosechado de haber ido en solitario, y por añadido quedaron justificados tanto la acusación de haber servido de comparsa al tricolor durante la época neoliberal, como el estigma PRIAN que pesa sobre el contubernio.
Por si tal desatino no hubiera sido suficiente, en su impaciencia Jorge Romero asegura que en este país a la oposición solo le queda recurrir a la violencia, con lo que traiciona el respeto al sufragio que llevó al ex presidente Diaz Ordaz a referirse a los panistas de su tiempo como los “místicos del voto”, y da la espalda a la “brega de eternidad” a la que convocó Manuel Gómez Morín. Por ello no es extraño que en su extravío, Romero considere la postulación de Ricardo Salinas Pliego como candidato presidencial de Acción Nacional en 2030 y llegue al extremo de coquetear con métodos violentos (2).
Jorge Romero afirma que visualiza a Salinas Pliego “con perfecta claridad”, en contraste con aspirantes panistas como Ricardo Anaya, Margarita Zavala y otros, a los que menciona de paso, como por no dejar. Todo indica que la candidatura panista de Ricardo Salinas no es una expectativa remota, sino un plan en marcha que revela desde hoy mismo una alianza de facto entre la cúpula del PAN y Salinas Pliego, en lo que parece ser la “unión libre en alianza con liderazgos políticos” a la que refiere Romero en su entrevista a El País.
La alianza entre el PAN y Salinas Pliego que incluye la violencia, se pone de manifiesto en el asedio a Palacio Nacional de hace diez días, que fue convocado desde las sombras usurpando el nombre de la Generación Z. El llamamiento partió de un sistema perverso que difunde una sarta de mentiras e insultos en redes digitales y medios de comunicación, para que la gente deje de reconocer la realidad y pase a creer los mensajes y noticias falsas que recibe y de ese modo, transmitir al ciudadano común la rabia y el malestar de una oposición derrotada y de factores reales de poder despojados de sus privilegios.
El crecimiento exponencial de la fortuna de Salinas Pliego, que tiene su origen en el robo brutal de bienes públicos desde el sexenio de Salinas de Gortari y la evasión de impuestos durante décadas, son un pésimo augurio para el futuro de Acción Nacional, que parodiando a Carlos Castillo Peraza, mantiene a la cúpula del PAN en la búsqueda del poder, a costa del alma del partido.

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