El ataque a Irán y la consecuente propagación de la guerra en Medio Oriente, revela una vez más que el binomio agresor integrado por Estados Unidos e Israel no es garantía de paz en el planeta y por el contrario, promueve la instauración de un gobierno mundial hegemónico a despecho de la Soberanía de los Estados Nacionales y violando todo Derecho internacional.
La agresión ocurre nueve días después de la inauguración en Washington de la llamada Junta de paz (Board of peace) convocada por Estados Unidos con el objeto específico de acompañar al proceso de paz en la Franja de Gaza, lo que parece chiste de mal gusto, dado que el exterminio del Pueblo Palestino continúa imparable. Desde el momento de su instalación la Junta desborda sus propios límites al erigirse en “promotora de la paz en todo el mundo”, encargada de “restaurar un gobierno confiable y legítimo en áreas amenazadas por conflictos…”.
El objetivo de Trump apunta a controlar el mercado del petróleo en el mundo, por lo que la decapitación del Gobierno de Venezuela y la eliminación física de los principales dirigentes religiosos y políticos iraníes como resultado del ataque del sábado pasado, corresponden al propósito de substituirlos por gobiernos del agrado de la causa trumpista. El caso es que el ataque a Irán ha generado la dispersión de la guerra en todo el Medio Oriente desde la costa de Líbano en el Mediterráneo hasta el Golfo Pérsico, debido a que los EEUU están utilizando bases militares de ataque asentadas en diversos países de la región, y de abastecimiento en Europa, arrastrando a la guerra a los países involucrados.
Por su parte Irán ha bloqueado el Estrecho de Ormuz y por ende la ruta del petróleo hacia el mercado mundial, procedente de los mayores productores de crudo del planeta, lo que constituye una amenaza económica global que de entrada ha generado un 37 por ciento de aumento en los precios. Lo anterior aunado a que Irán surte a China el cuarenta por ciento de sus requerimientos de petróleo, introduce al gigante asiático en el conflicto, que a todas luces adquiere dimensiones de alcance mundial.
Preocupado por el sufrimiento de las personas de carne y hueso, dos semanas antes de la ofensiva el Papa León XIV como Jefe de la Iglesia Católica y del Estado Vaticano rechazó la invitación a la Junta de Paz de Trump, y en su mensaje del Miércoles de Ceniza, lamentó que “el Derecho Internacional y la Justicia entre los Pueblos, están reducidos a cenizas» (1). El Vaticano rehusó participar en Junta de Trump debido a la desconfianza expresada por el Secretario de Estado Pietro Parolin, en el sentido de que la referida Junta de Paz usurpe la función de la ONU como Institución de Derecho Internacional, que pese a sus limitaciones, fue creada por consenso multilateral de los Estados Nacionales (2).
Una vez más se confirma que la guerra de Trump es un instrumento del capital global para apoderarse de las riquezas de las naciones y en este caso del control del petróleo, sin que para nada importen ni la defensa de la democracia ni de los derechos humanos, y menos aún el rescate de la mujer iraní de la supuesta tiranía de la burka, que los agresores han tremolado como banderas.
(1) Vatican News. Mensaje del Papa León XIV del miércoles de Ceniza.
(2) Univisión. Rechazo de el Vaticano de participar en la Junta de Paz de Donald Trump.

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