La decadencia cultural y política de los Estados Unidos, exacerbada con la segunda llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, ha puesto a ese país en un tobogán cuesta abajo, con la amenaza añadida de arrastrar al mundo entero
El apoyo al genocidio en Palestina, el torpe manoseo de la guerra en Ucrania, la siembra de cizaña entre China Continental y la Isla de Taiwán, la Guerra Comercial sustentada en amenazas arancelarias contra todo el mundo, así como el amago de apropiarse de Canadá, del Territorio de Groenlandia y del Canal de Panamá, son solo algunas de las atrocidades de los últimos cinco meses. Pareciera que el empresario metido a político quisiera adelantarse a los efectos de las reacciones en su contra con la embriaguez del escándalo mediático de cada día, dejando atrás la resaca del día anterior,
En los últimos días Trump ha desatado algunos incendios al interior de su propio país, uno de ellos concierne a su advertencia de expulsar a los estudiantes extranjeros y el retiro de recursos públicos a las universidades, aduciendo motivos baladíes. Otro frente lo abrió Trump al interior de su mismo equipo, al despedir a Elon Musk después de haber utilizado al magnate en el trabajo sucio de hacer recortes al presupuesto y ejecutar los despidos masivos sobre los empleados del sector público, con el pretexto de adelgazar la burocracia.
Sin dar tregua ni compás de espera a una reacción de los afectados, y con solo repartir en rebanadas la ilusión de volver a la grandeza perdida, ahora Trump lanza sus flechas en contra de los inmigrantes en el área de la ciudad de Los Ángeles, en un operativo sacado del manual de Benjamín Netanyahu, que en este momento involucra a 4,000 elementos de la Guardia Nacional y 700 más del Cuerpo de Marines, con lo cual enfrenta no solo a la población inerme sino al Régimen Constitucional, al Gobernador de California Gavin Newsom y a la Alcaldesa de la ciudad Karen Bass, a los cuales amenaza con arrestar (1).
Hemos presenciado todo esto con sorpresa, a pesar de que ante nuestros ojos se fue cimentando el regreso de Trump a Washington, sobre un discurso de odio con el cual remontó en los Tribunales acusaciones por diversos delitos que no solo quedaron impunes, sino que pavimentaron su retorno a la Casa Blanca. Es falso que el Gobierno de los Estados Unidos esté legitimado para hacer lo que quiera en su territorio, porque conforme a lo que Dios manda y al compromiso contraído en la Convención de Viena, en todo lugar del mundo esa potestad tiene como límite el respeto a los derechos humanos fundamentales y a la dignidad de la persona humana.
Esta decadencia que corroe a los Estados Unidos arrastrando al llamado Mundo Occidental y a la humanidad en su conjunto, es fruto de la degeneración de las que en otros tiempos fueron consideradas élites políticas y económicas, que hoy sucumben sin que se avizore un relevo generacional ni una rectificación del rumbo. Urge impulsar un movimiento desde la base social en cada país de la tierra, para construir liderazgos capaces de enfocar la realidad social con una visión crítica, que se sustraigan de la alienación de la prensa mercenaria y del algoritmo de las plataformas digitales, mal llamadas redes sociales.

0 comentarios