La derrota de Donald Trump y del Partido Republicano en elecciones locales en Nueva York y en los Estados de Virginia, Nueva Jersey y Pensilvania, son el resultado de una reacción natural y defensiva de la sociedad de los Estados Unidos, frente al fenómeno que arrasa al sistema político en dicho país y tiene al mundo al borde de la guerra total.
Es cierto que estos resultados no definen lo que vaya a ocurrir el año entrante en las elecciones federales intermedias al Congreso, pero no cabe duda que la elección de Zohran Mamdani como alcalde de la ciudad de Nueva York, plantea un escenario inédito. Nuestro personaje se describe a sí mismo como socialista democrático; es nacido en Uganda de un matrimonio entre un académico y una cineasta originarios de la India y de religión musulmana, que criaron a su familia en Sudáfrica y fueron a dar a los EEUU, lo que dota a Mamdani de un perfil pluricultural, de formación universitaria (1).
El triunfo de Mamdani no debería sorprender, porque dado que la población neoyorquina se compone de inmigrantes de todos los rumbos del planeta, un resultado como éste era de esperarse, y lo extraño es que la Gran Manzana no hubiera sido gobernada con anterioridad por un alcalde hispano de origen puertorriqueño, cubano o mexicano. Sin embargo las raíces étnicas de Zohran Mamdani y su filiación religiosa en el Islam, son vistos como una amenaza por Trump y algunos de sus seguidores, presos en la dialéctica de Jean Paul Sartre según la cual “el infierno son los otros”.
Zohran Mamdani obtuvo la candidatura del Partido Demócrata a la alcaldía de Nueva York en las elecciones primarias o proceso interno de dicho partido, y en las elecciones públicas se impuso con el 50.4% de los votos frente al también demócrata Andrew Cuomo, ex gobernador del Estado de Nueva York que al ser derrotado en las primarias por Mamdani, participó en la elección a la alcaldía de la Ciudad como candidato independiente y captó el 41.6% del sufragio, en tanto que el abanderado del Partido Republicano Curtis Silwa, cayó al sótano al obtener el 7.1% de los votos.
Los dos demócratas de origen que participaron, el socialista como candidato oficial del partido y el otro como independiente, sumaron el 92% de los votos, lo que revela el gran repudio que existe en contra de Donald Trump, al menos en la ciudad que lo vio nacer. La irrupción de Mamdani es vista por algunos como un riesgo de división y fractura al interior del Partido Demócrata, pero también abre una ventana de oportunidad para que dicho partido pueda actuar en dos vertientes, presentando candidatos de centro en unos casos, y en otros ofreciendo candidatos con acento social demócrata, según el gusto de los electores de cada Estado de la Unión o ciudad específica.
La elección de Mamdani ha generado una reacción histérica en redes sociales que está reciclando multitud de alertas sobre el espantajo comunista, la amenaza yihadista y la invasión de mexicanos criminales sin embargo, es evidente que tal discurso ya no funciona. Destaca el contraste entre la incertidumbre que se vive en los EEUU, frente el Halloween celebrado por Trump en su mansión de Mar-a-Lago, con un festejo orgiástico al estilo Gran Gatsby, que sumado a la cursi remodelación de la Casa Blanca, muestran la soberbia, el sadismo y el mal gusto del déspota, y exhiben a la degenerada oligarquía que integra su corte de opereta (2).
(1) CNN. Nota sobre el perfil de Zohran Mamdani, alcalde electo de la Ciudad de Nueva York.

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