Contrario a la narrativa de la Guerra de los 12 días, la guerra de Israel y los Estados Unidos por el control del Medio Oriente, inició a fines de la Primera Guerra Mundial a la caída del Imperio Otomano, en cuyo territorio una vez dividido, se insertó el Estado Judío en Palestina como enclave de las potencias de occidente.
La historia del conflicto ha tenido diversas fases en las que el despojo de la tierra por parte del Estado Sionista, ha redundado en la expulsión paulatina del Pueblo Palestino al desierto, como resultado de las guerras del Sinaí en 1956, de los Seis días en 1967, del Yom Kippur en 1973, etcétera. La invasión a la Franja de Gaza en octubre de 2023 desbordó Territorio Palestino, e Israel emprendió una guerra de exterminio de los palestinos, atacando a Siria, Líbano y últimamente a Irán, mediante una intervención en la que los Estados Unidos han mostrado su condición beligerante en forma descarada.
Una vez que los EEUU ha hecho gala de la superioridad de las armas de las que disponen y su decisión de utilizar la fuerza letal para sostener a Israel como enclave en la región al costo que fuere, el Presidente de dicho país llama a la paz y decreta un cese al fuego de dudosa observancia. Lo más probable es que la comunidad internacional abandone al Pueblo Palestino a su suerte, y que los adversarios de los EEUU lleguen a la conclusión de que lo menos malo es aguantarse y renunciar a una reacción militar inmediata, pese a que los caminos de la diplomacia están cerrados desde hace tiempo.
Ni siquiera el bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 por ciento de la producción mundial de petróleo, es considerado alternativa viable, porque ello hundiría al planeta entero en una crisis energética cuyos efectos irían más allá de la economía, afectando al bienestar general de todos los pueblos y conduciendo a más y mayores conflictos. Como ejemplo de lo anterior tenemos que sin bien es cierto que Rusia es el principal proveedor de petróleo de China y de la India, la aportación de Moscú a esos mercados ronda en el 40 por ciento, y el otro 60 por ciento es surtido por los países del Medio Oriente, que ingresan su producción petrolera al mercado mundial por el Golfo Pérsico.
Es factible que la dependencia de las naciones del mundo entre sí, detenga por el momento las acciones de guerra aparatosas y de mayor impacto, pero es seguro que el conflicto seguirá soterrado, porque Israel y los Estados Unidos mantendrán su comportamiento y actitudes, que corresponden a las de un extorsionador que cobra derecho de piso. En el actual entorno de la Guerra Comercial contra China, queda claro que los EEUU escalan el conflicto del Medio Oriente a nivel mundial, e introducen un ingrediente bélico que continuará latente y emergerá de tiempo en tiempo y tarde o temprano, derivará en una conflagración de pronóstico reservado.
La escalada del conflicto ha servido para que la humanidad salvo excepciones, siga mirando para otro lado para no presenciar el sufrimiento y el genocidio Palestino, con el vergonzoso añadido de que en la Franja de Gaza se construya un complejo turístico sobre las tumbas mortales de hombres, mujeres, niños y niñas.
(1) Para más información te ofrezco mis artículos: No es finta, van por todo; Desafíos del año nuevo; Crimen consumado y Aventura sangrienta.

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