La iniciativa de alto al fuego de Donald Trump en la guerra de Ucrania no busca una paz duradera, sino una tregua para que la confrontación vuelva a ser negocio redituable para los EEUU, mientras Europa se rearma con sus propios recursos, como reconocen el propio Trump y los presidentes de los Estados Europeos.
La guerra inició con la amenaza obsesiva de incluir a Ucrania en la Organización del Atlántico Norte OTAN, lo que llevó al Papa Francisco a referir a dicha provocación como: “ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia…” (1). A despecho de la sangre derramada y el sufrimiento causado, en esta aventura los EEUU han puesto el dinero y la logística militar, aunque no ha sido gratis, porque para la superpotencia fue un gran negocio la venta de armas y energéticos a los países europeos, dado el desabasto de gas, petróleo y electricidad que provocaron en Europa las sanciones a Rusia.
El gran negocio dejó de serlo, por lo que en su segunda llegada a Washington Trump propone una iniciativa de alto al fuego por 30 días, a la que acompaña una factura por 350 mil millones de dólares, que Ucrania debe pagar con la mitad de sus reservas de minerales estratégicos. Lo anterior implica un flujo invasivo de empresas mineras gringas, que partirá en dos al territorio ucraniano: Ucrania del Este en el corredor que comunica a Rusia con la Península de Crimea y el Mar Negro y Ucrania Occidental, ocupada por los EEUU, limitando con diversos países de Europa Central.
La aparente división del bloque aliado entre la propuesta de paz de los EEUU y la beligerancia verbal sostenida por Zelenzky y los países de la OTAN en las últimas semanas, despertó la suspicacia de los rusos frente a una pinza diplomática con repercusiones en el plano militar. Desde su perniciosa irrelevancia Zelenzky aseguró que Rusia no desea la paz, porque Putin no aceptó de modo incondicional e inmediato el cese al fuego, pero la postura de Rusia al respecto tiene sentido cuando pide entrar de lleno al estudio de las condiciones que sugieran ambas partes, con la mirada puesta en la construcción de una paz duradera.
El solo cese al fuego temporal no es garantía, porque alienta en sí mismo el rearme de los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte OTAN, además de que el habitante de la Casa Blanca no es un interlocutor confiable, porque así como dice una cosa sale con otra. A pesar de lo antes dicho Putin aceptó la propuesta de cese al fuego durante 30 días mediante un acuerdo entre ambos personajes que pone los pelos de punta, porque el compromiso se limita a respetar la integridad de la infraestructura energética del país, lo que revela que el respeto a la vida humana es cosa secundaria.
En la confrontación entre Este y Oeste que vive el mundo, el riesgo es que el conflicto en Ucrania se atore como ocurre con el cese al fuego que suspendió la Guerra de Corea (1950-1953), que dividió el territorio en dos Estados: En la parte norte la República Popular Democrática de Corea, y en el sur la República de Corea. La tregua se ha prolongado 72 años sin estar soportada en un tratado de paz, lo que mantiene a los coreanos de ambos bandos sentados en un polvorín, y conserva en vida latente a la primera de las guerras regionales que estallaron en el seno de la Guerra Fría del siglo pasado.
(3) Si deseas más información sobre este tema, te ofrezco mi artículo Los Huevos y la Canasta, en este mismo Blog, Archivo Adjunto.
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