En vísperas de la Fiesta de Navidad que convoca a la Paz a los hombres y mujeres de buena voluntad, los gobiernos de México y Brasil llaman a construir una solución pacífica al conflicto en el Mar Caribe entre los Estados Unidos y Venezuela.
El Gobierno de México incluso se ha ofrecido como mediador entre las partes, lo que ha granjeado a la presidenta Claudia Sheinbaum las críticas de algunos que opinan que nuestro país debe alinearse en forma ciega a los objetivos de EEUU, dada la integración de ambas economías. Quienes así piensan consideran que cualquier disenso de nuestro gobierno es irresponsable sin embargo, el mal trato inferido por Donald Trump a Justin Trudeau, ex Primer Ministro de Canadá que se convirtió en ejemplo de sumisión a la Casa Blanca, indica que la Presidenta hace lo correcto.
Aunque la postura de la Presidenta pueda significar un riesgo, lo pertinente es que México se mantenga firme en el cumplimiento de su deber histórico de trabajar en favor de la Paz basada en el respeto al derecho ajeno, con independencia de que nuestro gobierno opere en alianza con los EEUU, en todo aquello que redunde en el bien común de los dos países. En el Caribe los EEUU han incautado tres barcos petroleros y asesinado a más de cien lancheros sospechosos de ser traficantes de drogas, reviviendo precedentes de piratería propios y los sentados por la Corona Británica desde el Siglo XVI, cuando Inglaterra se autoproclamó Reina de los Mares.
El absurdo reclamo de Trump cuando dice: “Venezuela robó nuestro petróleo…”, revela que la defensa de la democracia y el combate del tráfico de fentanilo han sido meros pretextos para justificar el voraz apetito yanki por el petróleo venezolano, pasando por encima de todo (1). Así las cosas, la resistencia de México en pro de la solución pacífica de este y otros conflictos y del respeto a la soberanía de los pueblos, implica una postura obligada en defensa propia, porque por experiencia sabemos que el Imperio no se toca el corazón al adueñarse de territorios y riquezas de otros pueblos.
La situación no es fácil en virtud de las graves objeciones que pesan sobre la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro sin embargo, frente a los crímenes perpetrados por los EEUU, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas se reúne el día de hoy para discutir el caso. Esta complicada situación y otras que mantienen al mundo al borde de la guerra total a partir de los diversos incendios que arden en Medio Oriente, Yemen, Ucrania, etcétera, demanda un análisis de cada conflagración por separado y la toma de una decisión de Estado en apoyo, repudio o mediación según corresponda.
Las experiencias bélicas de los últimos tiempos desde la invasión a Irak, la Guerra del Golfo y el exterminio Palestino hasta nuestros días, se distinguen porque EEUU y sus aliados han procedido con desprecio absoluto frente a los organismos y la normativa de Derecho Internacional, pactados al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Es cierto que el Nacimiento del Dios Niño entraña una convocatoria poderosa a la construcción de la Paz en la Tierra, pero su eficacia requiere la respuesta en positivo de la humanidad en su conjunto.

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