El reportaje del periódico The New York Times del sábado pasado, según el cual armas y municiones calibre cincuenta, fabricadas para el Ejercito de los Estados Unidos, están en las manos de bandas criminales que operan en México, pone a prueba nuestra capacidad de asombro.
Se trata de armamento capaz de destruir helicópteros y penetrar vehículos blindados, por lo que no se consideran armas defensivas y en consecuencia, no se venden al público en el vecino país. Las armas son fabricadas en la instalación industrial Lake City Army Ammunition Plant, ubicada en Kansas City Missouri, que es propiedad del Gobierno de los Estados Unidos, aunque es operada por una empresa privada proveedora del Pentágono, lo que prueba mas allá de toda duda, la responsabilidad de las autoridades de los EEUU al respecto.
Para nadie es una novedad que la guerra es un negocio basado tanto en el tráfico de armas como en la apropiación por la fuerza de los recursos de los países azotados por la violencia, pero duele en lo mas profundo reconocer que la avaricia y el afán de dominio, provoquen en nuestro país desde hace décadas, miles de muertos y desaparecidos, y vivamos en el temor y la zozobra. Lo anterior con mayor razón porque la revelación en comento pone de manifiesto una lacra que anida en el fondo de una fingida guerra contra las drogas, que durante más de cincuenta años desangra a nuestra sociedad y corroe nuestras instituciones.
Lo que si es una novedad es la creciente participación de oligarcas internacionales que desde la empresa privada se han puesto por encima de los Estados Nacionales en todo el mundo, incluidos los propios Estados Unidos, cuyo pueblo y gobierno han sido tomados por asalto. Estos mercaderes de la muerte aportan un enorme cinismo en virtud del cual, aseguran estar cumpliendo con todas las leyes aplicables; alegan que no son responsables del uso que se les de a las armas que fabrican, y festinan que su venta al público, o sea a las bandas criminales que operan en México, ha ocasionado la reducción del costo de producción, ahorrando millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses.
No cabe duda que fue un gran acierto de los Gobiernos de la 4T el haber puesto sobre la mesa del diálogo México EEUU en materia de seguridad, el tema del tráfico ilícito de armas de fuego hacia nuestro país, y el haber promovido demandas por daños y perjuicios en contra de quienes las fabrican en los EEUU. Esta estrategia ha sacado a relucir la hipocresía de Washington, al no reconocer que la ambición desmedida de lucro, el comercio ilícito de armas y estupefacientes, todos ellos con origen y asiento principal en los EEUU, son los motores del tráfico y consumo de drogas, que cobra cientos de miles de vidas humanas.
El hecho de que The New York Times sea un aliado histórico de los grandes poderes fácticos en los Estados Unidos, muestra las graves fracturas que existen al interior del sistema político y social de aquel país. El reportaje en comento puede generar cualquiera de estos dos efectos contradictorios entre sí: provocar una reacción positiva en las sociedades de ambos países para construir el imperio del derecho y la justicia o en sentido negativo, que la prepotencia y el cinismo de la oligarquía se impongan, sobre un miedo que resulte insuperable.

0 comentarios