Esta frase de Donald Trump dicha en la cara de los presidentes de varios países de Hispanoamérica, es más que el insulto de un mal anfitrión que trata como basura a sus invitados, y revela un gran desprecio a toda clase de diálogo, porque al autócrata no le interesa ni el idioma, ni la opinión, ni el punto de vista de los convocados a la alianza que pretende.
Algunos elementos de la oposición festinan que México haya sido “excluido” de la reunión celebrada el sábado pasado en un campo de golf de Florida, porque acarician la posibilidad de que ahora sí, nuestro país sea invadido por EEUU y les restituya el poder y los privilegios que perdieron en las urnas. Aunque es posible una invasión como tal, cuando Trump convoca al foro Escudo de las Américas va en busca de aliados incondicionales, y saca la vuelta a la Organización de los Estados Americanos, de un modo semejante al que utilizó el mes pasado cuando instaló su Junta de Paz (Board of peace) a nivel mundial, para eludir a la Organización de las Naciones Unidas.
Se trata pues de una estrategia muy anunciada entre líneas tanto por el Secretario de Estado Marco Rubio como por el embajador Ronald D. Johnson, cuando han dicho que los EEUU tienen una relación especial con México, lo que significa que se cuece aparte. Esta situación obedece a que México es el único país de América Latina que más allá de una mera vecindad o cercanía comparte la misma porción del territorio continental con EEUU y los dos países son principales socios comerciales dada la integración de ambas economías, en virtud de cadenas de producción que traspasan la frontera común.
Por supuesto que la relación “especial” México EEUU, lo mismo es para bien que para mal, y la reunión en comento dejó fuera a México, Brasil, Colombia y otros países del hemisferio, para evitar las exigencias de respeto a la Soberanía de los Pueblos, como base de toda forma de cooperación. Trump ha intentado doblegar nuestra Soberanía, pero la fortaleza de la presidenta Claudia Sheinbaum lo ha contenido, y la realidad ha convertido en aliados nuestros a empresarios de los EEUU, que por interés natural se esfuerzan por mantener el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.
Para Trump el combate al narcotráfico es un pretexto que en esta ocasión encubre el objetivo de controlar las rutas comerciales globales en su guerra contra China, en la disputa por la riqueza tanto de origen lícito como ilícito del planeta y por ende incluye al narcotráfico. Para tal propósito la reunión abre la puerta a que los EEUU establezcan bases militares para afianzar su control en el Canal de Panamá, la Costa del Pacífico a partir de Chile y Ecuador y la Costa Atlántica y el Mar Caribe desde Argentina y algunos países insulares como República Dominicana y Trinidad y Tobago.
Trump insiste en que México es el “epicentro” del narcotráfico en el continente lo cual no se sostiene, porque está visto que el mercado de consumo de drogas y de lavado de dinero más grande del mundo se encuentra en los EEUU, sin que Trump haga gran cosa para combatirlos dentro de sus fronteras.
A lo anterior hay que añadir el tráfico hacia nuestro país no solo de armas convencionales que apertrechan a los cárteles internacionales que operan en México, sino incluso de armas exclusivas del Ejército de los EEUU, cuyo reclamo al respecto Trump no ha querido escuchar porque como ya dijo, no entiende ni quiere entender nuestro idioma, ni nuestro punto de vista (1).
(1) Para más información sobre ese tema, te ofrezco mis artículos Guerra mundial en México, Intervención Desastrosa y Qué poca madre, en este mismo Blog Archivo Adjunto.

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