El anuncio de la Presidenta Claudia Sheinbaum, en el sentido de que México y Estados Unidos han llegado a un acuerdo, para bloquear el ingreso de las armas que apertrechan a las bandas criminales que operan en nuestro país, enciende una luz de esperanza al respecto.
El anuncio de la Presidenta de lo que se ha dado en llamar Misión Cortafuegos, tuvo lugar el sábado pasado en Mazatlán, Sinaloa, entidad federativa en la que se libra una guerra histórica entre las fuerzas de seguridad del Estado Mexicano, y las bandas del crimen organizado internacional que operan en nuestro territorio. El acuerdo suscrito un día antes entre la Cancillería Mexicana y el Departamento de Estado de los EEUU, implica el compromiso de los EEUU de impedir el flujo de armas del vecino país a territorio mexicano.
La firma del acuerdo es un paso más, muy importante, en cuanto a visibilizar el tráfico de armas como causa de la inseguridad y el trasiego de drogas, en ambos lados de la frontera, que es causa de violencia y la esclavitud y muerte de millones de adictos. La estrategia que puso el tráfico de armas sobre la mesa de la relación binacional la inició López Obrador, a raíz de que el Gobierno de México demandó en los tribunales de los EEUU a los fabricantes de armas de los EEUU, por el pago de daños y perjuicios.
Esa demanda estratégica que en principio se consideró simbólica, ha sido esencial para que el Gobierno de los EEUU matice su discurso con el que culpa a México de la decadencia de la Sociedad estadounidense; falta saber si en los hechos el gobierno de Donald Trump cumplirá lo pactado y detiene el flujo de armas. Existe duda de que así sea, porque la historia enseña que los gobiernos de los EEUU han administrado la producción y tráfico de drogas, explotando en su provecho tanto el gran negocio que implica, como permitiendo la difusión de las adicciones entre los propios estadounidenses, para efectos de control social y político.
Lo anterior se pone en evidencia en la lucha por los Derechos Civiles de los negros y al enfrentar a los movimientos de oposición a la guerra de Vietnam, y en nuestros días para lidiar con el estrés traumático de los veteranos de Irak, Afganistán, etcétera. Pese a lo dicho hoy día se abre una ventana de oportunidad para la pacificación en nuestro país, porque aunque sea por mero interés mercantil y político, conviene a los EEUU detener el flujo de fentanilo procedente de los mercados asiáticos, que tiene un papel relevante en la guerra comercial que libran los Estados Unidos contra China y el resto del mundo.
Esta realidad inconfesada ha hecho que Donald Trump evite ser él mismo quién trate el tema del tráfico de armas, y deje el discurso sobre la “Misión Cortafuegos” en voz del embajador Ronald Johnson, quién aunque celebra el hecho como “Cooperación Histórica”, no deja de escatimar el derecho de México a la exigencia sobre este particular, al afirmar que la participación de su país responde a una “petición” de la Presidenta de México, cuando se trata de un problema de ambos países (1).
Con sus luces y sombras, el acuerdo Misión Cortafuegos indica que la actual estrategia negociadora del Gobierno de México frente a los EEUU, es la correcta (2).
(2) Podrás encontrar mas información sobre este tema en mis artículos Guerra Mundial en México y Tráfico de Muerte, en este mismo Blog Archivo Adjunto.

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