El anuncio de que la Federación Internacional de Futbol Asociación FIFA, hará una alianza comercial con la familia del presidente de los EEUU Donald Trump, indica que el poder económico y político se funden en el propósito común de erigir un dominio mundial hegemónico sobre todos los pueblos de la Tierra, a despecho de las relaciones multilaterales entre las Naciones.
El Premio por la Paz que le otorgó la FIFA a Donald Trump en vísperas del Campeonato Mundial 2026, revela la utilización de esa estructura comercial y deportiva, para incidir en la política a nivel global. A ello sigue el anuncio hecho por Ganni Infantino la semana pasada, en el sentido de que la FIFA haría una alianza financiera con Jared Kushner, yerno y operador político de Trump de origen judío, que apoya al Sionismo en el genocidio y el despojo territorial que sufre el Pueblo Palestino por parte de Israel y los EEUU, con el propósito de crear en la Franja de Gaza un balneario de lujo, también financiado por Kushner y otros oligarcas.
La declaración desató un rechazo general de los países cuyas federaciones futbolísticas están asociadas a la FIFA, en Europa y en otras partes del mundo, lo que hizo a Infantino frenar el proyecto, no sin antes advertir que hará gestiones directas con las federaciones nacionales para continuar, lo que hace prever una compra de apoyos y voluntades al estilo de dicho organismo deportivo global. Con vista a la Copa Mundial de 2030, cuya sede será compartida por España, Portugal y Marruecos, el uso político de la FIFA está operando en estos días como instrumento para someter a España y a toda Europa, a los intereses geopolíticos que representa Donald Trump.
En efecto, dos días después del anuncio de Infantino, se desata una invasión masiva de migrantes ilegales procedentes de Marruecos a las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, situadas en el Continente Africano, en la costa del Estrecho de Gibraltar, lo que coincidió con una visita de Infantino al monarca de Marruecos, el Rey Mohamed VI. España y Marruecos son importantes socios comerciales entre sí, y comparten una historia de creciente inversión de capital Español en territorio marroquí, a través de Banco Santander y las empresas Iberdrola, Abengoa, etcétera, en los sectores de turismo, energía e industria textil.
Sin embargo la relación entre ambos países está contaminada con antecedentes de flujos migratorios ilegales hacia España que tienen visos de extorsión, como el que ocurrió en 2021, como medida de presión de Marruecos, porque Brahim Gali, opositor al régimen de Mohamed VI, recibió atención médica en un hospital en España (1). Por ello los partidos que forman la coalición que sostiene al Gobierno Español que preside Pedro Sánchez, señalan que la invasión de la semana pasada fue auspiciada por Marruecos a petición de EEUU e Israel, por virtud de que el Gobierno Español se opone con firmeza tanto al Genocidio Palestino como a la guerra en contra de Irán.
España está siendo castigada por Donald Trump, quién además utiliza la invasión del jueves pasado como carambola, para generar división y discordia al interior de la Union Europea, abonar al discurso antiinmigrante de cara a las elecciones de noviembre en los EEUU, y de paso anunciar la continuación del muro en la frontera con México (2). El contubernio entre los poderes político y económico a escala global es un hecho y en el caso del futbol como deporte de cobertura mundial seguirá cargando con la corrupción que generan los negocios gestados a la sombra de la FIFA, a lo que hoy se añaden las ambiciones políticas desbordadas de la peor oligarquía de la historia.

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