El anuncio dado por la petrolera Chevron la semana pasada, sobre su plan de producción en Venezuela, revela por sí mismo que la invasión de Estados Unidos a ese país resultó ser un fiasco para el Imperio, y hoy es un engaño de Donald Trump para mantener la cohesión de su voto duro, ante los comicios de noviembre próximo.
El balance es desastroso. En la incursión fueron asesinadas al menos 75 personas; el Estado Venezolano quedó sujeto a tutela de los EEUU y aunque Nicolás Maduro fue capturado para ser juzgado en Nueva York, el humillado régimen chavista se mantiene en el poder mientras la oposición venezolana queda con un palmo de narices. Los EEUU obtienen un papel firmado bajo coacción por la Presidenta en funciones Delcy Rodríguez, según el cual el Imperio puede disponer de 65 mil millones de barriles de petróleo durante los siguientes 25 años, lo cual aún está por verse.
En tal escenario que incluye la negativa generalizada de las grandes petroleras a invertir en las condiciones en que se encuentra el país, el Director de Chevron, única empresa de los EEUU que permanece en Venezuela, anuncia la inversión de 7 mil millones de dólares en los próximos cinco años, para duplicar su producción y pasar de 300 mil a 600 mil barriles diarios (1). La cantidad de dinero que Chevron ofrece invertir solo alcanza para dar mantenimiento a sus instalaciones en Venezuela y suponiendo que obtuviera el incremento de 300 mil barriles adicionales diarios, la cifra es ridícula frente a los 20.6 millones de barriles que consumen cada día los EEUU.
Otra vertiente del engaño se encuentra en la afirmación anunciada con bombo y platillo, en el sentido de que Donald Trump negoció en el mercado financiero el contrato leonino que impuso a Venezuela, de lo cual presume haber recibido 13 mil millones de dólares en dinero fresco. De ser cierta dicha operación, significa que esos recursos constituyen deuda pública de los EEUU en favor de los supuestos inversores y en consecuencia, tal cantidad es una piscacha que se agrega a la colosal deuda externa del país vecino, que asciende a 40 billones de dólares (2).
Trump está haciendo mucho daño. Paralizó a la ONU y demás foros internacionales: sus aranceles arrasaron con el libre comercio global y su guerra en Irán desquició los pecios del petróleo. El Presidente de los EEUU es cómplice del Sionismo en el genocidio contra el Pueblo Palestino; está masacrado al Pueblo Iraní; mantiene atrapada a Europa en la guerra de Ucrania; amenaza a México y Canadá; conspira contra España desde Marruecos; mete las manos en elecciones de otros países y en sus ratos libres, para vergüenza de la Marina Armada más poderosa del planeta, se divierte asesinando seres humanos inermes que navegan en frágiles lanchas.
Pese al negro panorama, este moderno Nerón que tañe la lira mientras incendia al mundo, no es invencible; aunque sus aventuras criminales son festinadas por un gran aparato de propaganda, en realidad son un pantano en el que el déspota está atorado. La solución consiste en resistir al Gobierno Mundial Hegemónico que Trump trata de imponer, y mantener en alto la bandera de la pluralidad multilateral, en base a normas de Derecho Internacional que partan de la Soberanía de los Estados Nacionales, para construir un consenso de gobernanza basado en el respeto a la dignidad de la persona humana y en la solidaridad de todos los pueblos de la tierra.

0 comentarios