La aceptación de la Agencia Federal de Investigaciones FBI de los Estados Unidos, de haber participado en el traslado de Ismael el Mayo Zambada al vecino país, en secreto y sospechosa complicidad, confirma que los narcos que operan en suelo mexicano, son títeres manipulados desde los EEUU.
La entrega de el Mayo fue vista hace dos años como una operación pactada entre las agencias de seguridad de los EEUU y el narco, y por ello el Gobierno de México interpeló al respecto a la Administración Biden. El Gobierno de los EEUU fingió demencia hasta el viernes pasado en que apareció la noticia de que el avión utilizado en el traslado, fue entregado por el FBI para su exhibición en un museo de Santa Teresa, Nuevo México, a cuya vera se encuentra el aeropuerto donde aterrizó la aeronave con el Mayo y Joaquín el Chapito Guzmán López (1).
El propio FBI dio la noticia sin embargo, el Gobierno de los EEUU no ha fijado postura diplomática, por lo que la filtración resulta a la vez hipócrita y cínica. Hipócrita en la medida en que los EEUU eluden la responsabilidad en la que incurren por violar el Derecho Internacional, al que han suplantado con la ley de la selva, pero al mismo tiempo deviene cínica y amenazante, porque envía un mensaje para que todos los mexicanos sepamos de lo que son capaces, si no aceptamos de manera sumisa la presencia avasallante, policiaca, militar y política, que tratan de imponer.
Esta estrategia imperial y oligárquica opera también en contra del pueblo estadounidense y por ello, Donald Trump no vacila en utilizar el narco como arma para desestabilizar en su propio país, a los gobiernos locales que considera hostiles. Lo anterior se revela en la reciente denuncia penal del Gobierno del Estado de Nuevo México en contra de la Administración Federal, que acusa a la DEA de facilitar el tráfico masivo de fentanilo en dicho Estado de la Unión, ocasionando un aumento del 14% en las muertes por sobredosis en esa entidad (2).
A esa luz la exigencia de respeto a la Soberanía de México es mucho más que una idea romántica, como lo acredita el hecho de que la violación a la Soberanía en el caso del Mayo, derivó en una guerra de pandillas que detonó un aumento de muertos y desaparecidos en nuestro país. Todo esto deriva de que la producción de narcóticos ha sido impuesta a México por los Gobiernos de los EEUU como vil negocio y para envenenar a su propio pueblo y al mundo, para efectos de control social y político.
El Mayo funcionó como Jefe de Jefes por cinco décadas, hasta que en el marco del comercio global el fentanilo de China penetró en el mercado de los EEUU, a través de los cárteles que operan en territorio mexicano. EEUU intervino para bloquear la línea de suministro asiática, y decidió el relevo de las dos principales cabezas rivales para mantener el control, bajo un nuevo liderazgo único, el cual disputan a sangre y fuego las bandas criminales hasta el día de hoy.
Mientras nuestro suelo patrio es utilizado como campo de batalla, la violencia rebasa el negocio de las drogas y desborda en extorsiones, huachicol y demás ilícitos que se cometen en nuestro país, con armas que provienen de los EEUU. El narco es un cáncer en nuestra sociedad e instituciones y en consecuencia, al Estado Mexicano compete encabezar la guerra contra las drogas en Territorio Nacional, con el objeto de evitar que, como en el caso de la entrega de el Mayo, resulte peor el remedio que la enfermedad (3).
(1) Proceso. El FBI reconoce su participación en la extracción y traslado de Ismael el Mayo Zambada.
(3) Para más información sobre el tema, te ofrezco mis artículos Guerra Mundial en México y Datos Duros vs Filtraciones, en este mismo Blog, Archivo Adjunto.

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