La cancelación masiva de visas por parte del Gobierno de los Estados Unidos, es parte de un muro fronterizo que implica una exclusión política, racial y cultural con intenciones de dominio, que viola principios humanitarios esenciales.
El tema se instala en el contexto de una campaña mediática de la Casa Blanca, que anuncia la cancelación de las visas de visita a mexicanos vinculados a actividades delictivas, que impliquen un peligro para la seguridad nacional del vecino país. En un ambiente intoxicado por la repetición pertinaz de ese discurso desde enero de 2025, tiene sentido que cualquier mexicano afectado por la cancelación de su visa, interpele al Gobierno de los EEUU respecto a las causas que justifiquen tal decisión, para que no salgan con que “el que calla otorga…”.
Tal es el caso de los hijos del ex presidente López Obrador, el mayor de los cuales Andrés López Beltrán, publicó una carta dirigida al presidente Donald Trump, en la que niega haber cometido delito alguno y exige una explicación sobre la cancelación de su visa. A tal reclamo el Jefe del Departamento de Estado Marco Rubio, responde que “los Estados Unidos cancelarán cualquier visa cuando existan razones para ello”, cuya respuesta lleva implícito el reconocimiento de la obligación de explicar cuáles son las razones que justifiquen la cancelación, sobre lo cual Rubio guarda silencio.
La cancelación de la visa de López Beltrán es lo de menos, porque si bien uno de los objetivos políticos de la cancelación de visas a mexicanos es el de estigmatizar como criminales a personas específicas ligadas al actual Gobierno Federal y al partido en el poder, la amenaza cancelatoria ha sido lanzada desde Washington en contra de todo el mundo. Van dos botones de muestra: la cancelación de la visa de Francesca Albanesse, Relatora Especial de la Organización de las Naciones Unidas que ha calificado como genocidio el calvario que vive el Pueblo Palestino en manos de EEUU e Israel, así como las visas de los Jueces del Tribunal Internacional de la Haya que declararon criminal de guerra a Benjamín Netanyahu.
Se trata pues de una ofensiva que en los últimos 18 meses ha cancelado 175 mil visas y que amenaza con llegar a 500 mil para fines de 2029. En el caso mexicano algunas de esas cancelaciones están dirigidas en contra de personas determinadas y otras en forma aleatoria como tiro de escopeta. A esto se debe que entre los afectados haya ciudadanos que carecen de un perfil político relevante, lo que aunado al mal trato generalizado que infieren hoy día los oficiales de inmigración de los EEUU a los mexicanos que tratan de cruzar la frontera en forma legal, indica que no es buen momento para visitar los EEUU.
Lo anterior ocurre en el marco de revisión del Tratado México Estados Unidos y Canadá, como arma de presión para someter a México a los caprichos arancelarios del Imperio, pero lo importante es que tiene un propósito electoral muy concreto. En efecto, la estrategia de cancelar visas busca ahondar en la sociedad mexicana la división entre quienes deseamos preservar nuestra identidad y soberanía nacionales y quienes piden a gritos la intervención de los EEUU, a partir de lo cual la Casa Blanca se entremete para influir en el resultado de los comicios electorales que tendrán lugar en México el año entrante.

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