El Gran Restaurador.

Luis F. Salazar Woolfolk

3 de enero de 2023

El tránsito de Benedicto XVI a la vida eterna marca un hito en la historia de la Iglesia Católica, porque durante el pontificado de  Juan Pablo II y en el suyo propio, encabezó el discernimiento y la acción para enfrentar la tormenta teológica posterior al Concilio Vaticano Segundo. El mismo José Ratzinger plasmó en su Escudo Episcopal el lema “Colaborador de la Verdad”, cuya tarea asumió como objetivo de vida. 

El Concilio Vaticano Segundo (1962-1965), tuvo por objeto la adaptación de la Pastoral de la Iglesia a las necesidades espirituales y al perfil cultural del hombre contemporáneo. El contenido de los Documentos Conciliares es inobjetable desde el punto de vista de su apego a la verdad sostenida por la Iglesia durante más de dos mil años sin embargo, una vez concluido el Concilio se desató una  tormenta,  que siete años más tarde, el 29 de junio de 1972, llevó a Paulo VI a decir: El humo de Satanás entró en el templo de Dios…  

José Ratzinger  fue el asesor  más  joven en el Concilio, con  36 años de edad. Desde el inicio de su pontificado el 16 de octubre de 1978,  Juan Pablo II puso en sus manos  la brújula teológica de la Iglesia, basado en el equilibrio de  su  carrera eclesiástica, entre el trabajo pastoral y la academia. Se trata pues de un clérigo intelectual con “olor a oveja”. En efecto, la   biografía de Ratzinger contiene  episodios como cura de aldea, párroco urbano y Arzobispo de Munich, que se intercalan con la cátedra en  las Escuelas de Teología  más importantes  de Europa,  a partir de una  visión histórica y una experiencia de vida cimentadas en la Fe,  la  razón,  la piedad cristiana y  la entrega a los demás.   

Ratzinger fue un luchador a contracorriente, que amerita ser declarado Doctor de la Iglesia. Su inteligencia privilegiada le abrió  los ambientes del más alto nivel del pensamiento teológico,  en donde suelen debatir la ortodoxia y el modernismo. Al intervenir en la hechura del Nuevo Catecismo de la Iglesia, al participar en la formulación del Código de Derecho Canónico vigente y en las Encíclicas  de Juan Pablo II; al refutar la Teología de la Liberación,  al combatir el relativismo, etcétera,  Ratzinger  estableció puntos de referencia  para definir la posición de la Iglesia frente al mundo del Siglo Veintiuno, reafirmando  su  misión  como depositaria  de la Fe, y ratificando la identidad doctrinaria de la Barca de Pedro.

Las discusiones teológicas no son ni del interés ni del dominio del gran público sin embargo, el debate estalló en  la calle  en torno a  la Santa Misa, en vista de una reforma que no surgió del Concilio, sino de cambios difundidos a posteriori desde la Curia Romana. Algunas comunidades rechazaron la nueva misa por estimarla  antropocéntrica y por ende herética, como es el caso de la Sociedad  San Pio X fundada por el obispo francés Marcel Lefevre, cuyos sacerdotes hoy día siguen celebrando la Misa en Latín,  pero el  debate de fondo no se reduce al idioma, sino que concierne  a la fidelidad del rito con la doctrina transmitida por Jesús a sus apóstoles y a sus sucesores hasta el presente,  porque en materia de Fe y Liturgia, la forma es fondo.

Por años la misa postconciliar fue  celebrada  según el estilo y parecer de cada oficiante  y mientras tanto, durante los Pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI,  se hizo una restauración lenta  y silenciosa  del culto en todas las lenguas. Una operación de tramado fino sujetó el rito  a la Verdad  Revelada,  y puso en claro que  el protagonista  de la Santa Misa no es ni la asamblea del pueblo que participa, ni el  ministro que por mandato la preside sino Cristo, Sumo Sacerdote y Victima que se ofrece a sí mismo en Sacrificio a Dios Padre para redimir a la humanidad, como lo confirma la Exhortación Apostólica de Benedicto: El Sacramento del Amor (1).

En aquel episodio de la Iglesia, a despecho del desenlace  apocalíptico que algunos temían, el Espíritu Santo se manifestó de modo milagroso pero apenas perceptible, como una brisa suave. (I Reyes 19: 9-13).  

(1) Exhortación Apostólica Sacramento del Amor, Sacramentum Caritatis, del Papa  Benedicto XVI.

Otros artículos  que te pueden interesar…

Cruzada por la Paz.

La Asamblea Global de Premios Nobel celebrada en Roma la semana pasada,   reunió a mas de treinta laureados con dicho premio en diversas disciplinas humanísticas y científicas, y concluyó con una declaración que exige a las superpotencias del planeta evitar...

leer más

La frivolidad del mal.

La cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte OTAN, celebrada la semana pasada en Ankara, Turquía,  revela la ambigüedad de los  líderes de los países que integran la alianza referida, frente a las atrocidades de la guerra y la conducta...

leer más

Disputa por el agua.

La sentencia de la Suprema Corte dictada en el Juicio de Amparo 543/2022, que ordena proteger el acuífero de la Comarca Lagunera, es un triunfo moral de ciudadanos y organismos sociales que sostienen la causa ambientalista, pero a la a luz de la técnica jurídica no...

leer más

El Papa estadista.

El discurso de León XIV frente a los Diputados y Senadores Españoles la semana pasada, reivindica el papel del Estado como instrumento gestor del Bien Común,  en un momento en que la Soberanía de las Naciones es amenazada por el capital internacional y por la...

leer más

Convocatoria del Papa.

La encíclica sobre la Inteligencia Artificial IA del Papa León XIV publicada la semana pasada,  enfrenta a los empresarios globalistas internacionales dueños de la tecnología digital, convoca a la gestión del fenómeno desde la sociedad,  y propone  su...

leer más

Paz quebradiza.

El reciente viaje de Donald Trump a China, no pareció ser una cumbre entre dos potencias,  sino una reunión de negocios entre empresarios globalistas internacionales y el Presidente de China, visualizada ésta como nuevo poder dominante en el mundo. Donald Trump...

leer más

1 Comentario

  1. Cuando te escucho y te leo, SIEMPRE aprendo; como bien mencionas, las discusiones teológicas no son del dominio del gran público, pero desear saber, tomar conciencia y conocimiento, en lo personal fortalece mi adhesión a mi religión, a nuestra iglesia y renueva mi fe.

    Gracias por tanto que has compartido conmigo a lo largo de los años.

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subscríbete

Regístrate para no perderte ninguna publicación

Gracias por Suscribirte