La renuncia de Joe Kent como Director del Centro Nacional de Antiterrorismo de los EEUU, por oponerse a la guerra contra Irán al estimar que dicho país no es una amenaza, ha puesto a dicho personaje bajo investigación del FBI que lo acusa de divulgar información a la que tuvo acceso con motivo del cargo.
Joe Kent fue parte del ejército de los Estados Unidos durante veinte años, y su patriotismo es un compromiso de vida y de familia; su esposa Shannon Kent murió en Siria en un ataque suicida del Estado Islámico ocurrido el 16 de enero de 2019, durante una misión de inteligencia de la Marina de los EEUU. El ex Director de la lucha contra el terrorismo, forma parte de MAGA, movimiento que constituye la base dura que llevó a Trump a la Presidencia, con la idea de “restituir la grandeza de los Estados Unidos”.
Por lo que se ve el movimiento MAGA está dividido en cuanto a que un sector considera que los EEUU deben dejar de intervenir en otros países y de participar en conflictos ajenos y otra fracción desea que su Gobierno mantenga injerencia imperial en todo el mundo. Joe Kent creyó la promesa electoral de Donald Trump, cuando ofreció que se abstendría de aventuras bélicas, lo cual resultó un engaño colosal dada la experiencia que la humanidad ha vivido desde el regreso del autócrata a la Casa Blanca, hasta el día de hoy
En su carta de renuncia además de confirmar que Irán no era ni es una amenaza que justifique la guerra que es objeto de comentario, Joe Kent asegura que fueron las presiones del Estado Sionista y del Lobby Judío de los Estados Unidos, quienes llevaron a Trump a iniciarla. Lo anterior revela un segundo factor de fractura en la base dura trompista, que genera una división entre quienes simpatizan con la agenda expansionista del Estado de Israel y del Lobby Judío hasta el punto de asumir dicha agenda como propia y los que no participan de esa simpatía y como tal, cayeron en el engaño.
La convicción que antecede ha llevado a Joe Kent a emprender una campaña de denuncia al respecto, dentro y fuera de MAGA, que tiene como fin orientar a la opinión del público y de paso proteger su pellejo, ya que su oposición a la guerra pone en riesgo su prestigio, su libertad y hasta su vida, no solo por estar bajo escrutinio del FBI, sino al situarse en la mira del MOSSAD, Agencia del Servicio Secreto Israelí, cuyos antecedentes criminales desde la creación del Estado Judío, ponen los pelos de punta.
En su labor de denuncia Joe Kent ha dado varias entrevistas, entre ellas la concedida a Tucker Carlson, promotor mediático de MAGA, ante el cual Kent declaró entre otras cosas, que Charlie Kirk, activista de MAGA e influencer estrella de dicho movimiento, en su día le pidió (Charlie Kirk a Joe Kent), que como funcionario de la administración de Trump, se opusiera a la guerra contra Irán. Charlie Kirk fue asesinado en septiembre pasado por un joven supremacista blanco, por lo que la revelación de Kent de hoy día, deja entrever que Kirk fue eliminado por su oposición a la guerra (1).
La acusación de Joe Kent al Estado Sionista y al Lobby Judío, hizo reaccionar a Benjamín Netanyahu, quién afirma que Trump tomó la decisión de atacar Irán y agrega: «¿Alguien se cree que le puedo decir a Trump qué hacer?». Sea cual fuere la intención de esta hablada socarrona e hipócrita, los hechos indican que tanto Trump como Netanyahu integran un binomio perverso, y ambos son responsables de la muerte de seres humanos y la destrucción causada por la guerra en contra de Irán, así como de la crisis de seguridad y económica, que tiene al mundo al borde de una conflagración global (2).

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