Solo por ingenuidad se puede creer que el Gobierno de los Estados Unidos quiere acabar con el narcotráfico, cuando los hechos indican que su objetivo es el control del tráfico de drogas a nivel mundial.
Mientras Donald Trump señala a México como responsable del ingreso de drogas a su país, y nos exige combatir a los cárteles internacionales que operan en nuestro territorio, empuñando armas producidas en los propios EEUU, el Gobierno de Washington no hace nada al respecto dentro de sus fronteras, ni en las calles ni en su sistema financiero, y tampoco enfoca el consumo de drogas como un problema de salud pública. En tal escenario en diciembre pasado, Trump indulta al narcotraficante internacional de altos vuelos y ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández Alvarado.
El personaje en cuestión fue condenado en 2024 en los EEUU a 45 años de cárcel por introducir a dicho país 400 toneladas de cocaína procedente de Venezuela y Colombia, cuando Juan Orlando fue presidente de Honduras. A pesar de la gravedad del caso, Trump le concedió el indulto en medio del estupor general, y la semana pasada se vino a saber que en la liberación del narco político participó nada menos que el Estado de Israel, que por lo visto también es pieza importante del infame negocio mundial del narco (1).
Igual en días recientes algunos medios de prensa han divulgado que la excarcelación de Hernández y su retorno a Honduras, habría tenido por objeto establecer un centro digital de propaganda y noticias falsas en contra de algunos gobiernos del hemisferio que resisten a las pretensiones hegemónicas de los EEUU. Esta versión es una cortina de humo, lo que resulta claro con solo ver el perfil del indultado, al que ningún talento especial se le conoce en el campo de los medios de comunicación tradicionales ni en las redes digitales.
A lo anterior hay que añadir que una red digital de propaganda puede ser operada desde cualquier lugar del planeta, en tanto que el tráfico físico de drogas requiere de una presencia territorial estratégica como lo es Honduras, en dónde tiene asiento el Comando Sur, la principal base militar de los EEUU en America Latina. Como consecuencia, lo lógico es pensar que a Hernández se le indultó para que siga surtiendo drogas al mercado de los EEUU, como alternativa a la ruta por México, la cual hoy día está en disputa a raíz de la llegada de fentanilo procedente de Asia, en lo que parece ser una respuesta de China a las Guerras del Opio del Siglo Diecinueve (2).
La cortina de humo en comento agrega como hipótesis que el indulto busca reinstalar a Hernández en la Presidencia de Honduras, pero tal cosa es innecesaria para los fines de los EEUU en el corto plazo, porque el actual Presidente Nasry Asfura llegó al poder hace menos de cuatro meses, impuesto por Trump, lo que indica que Hernández va por el negocio de la drogas de inmediato, sin perjuicio de que con el tiempo vuelva al poder, y también confirma que la presión contra México tiene otros objetivos políticos y comerciales, muy distintos al combate al narcotráfico.
En efecto, el discurso insólito pronunciado por Trump la semana pasada, en el que profirió la amenaza de una invasión militar como la que nos despojó de la mitad del Territorio Nacional en 1848, es una reacción del energúmeno frente al acuerdo previo celebrado entre México y Canadá para negociar juntos frente a los EEUU, la revisión del Tratado de Libre Comercio T-MEC. A ello corresponde que ante el amago incendiario de Trump, Canadá reitera su apuesta en favor de México, anunciando una inversión de dos mil millones de dólares en el sector farmacéutico de nuestro país (3).
(2) Guerra Mundial en México, Artículo de mi autoría que ofrece antecedentes sobre este tema y pongo a tu disposición en este mismo Blog Archivo Adjunto.

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