La cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte OTAN, celebrada la semana pasada en Ankara, Turquía, revela la ambigüedad de los líderes de los países que integran la alianza referida, frente a las atrocidades de la guerra y la conducta frívola del presidente de los Estados Unidos.
La reunión de los jefes de Estado de los países de Europa, así como de Estados Unidos y Canadá que integran la OTAN, fue convocada para evaluar el desempeño de los aliados en el sentido de aumentar su gasto militar y apoyar al autócrata en sus aventuras bélicas. Los países europeos han atendido las exigencias de Donald Trump solo en parte, de lo cual resulta una ambigüedad porque por un lado se someten a los dictados del déspota y por otro, refuerzan su capacidad de fuego autonómica para liberarse del Imperio y erigirse en una potencia militar por cuenta propia.
En efecto, hasta ahora ninguno de los miembros de la alianza se ha doblegado a secundar a Trump en su guerra en contra de Irán, y al mismo tiempo han mantenido su condena al Genocidio Palestino perpetrado por EEUU e Israel. En conclusión, la OTAN se mantiene prendida de dos alfileres; la negativa de Trump a mostrarse desairado frente a la postura de sus aliados y la actitud socarrona de dichos aliados, vista como una oportunidad para construir su propia estructura bélica, para dejar de ser rehenes de la superpotencia y hacer la guerra en sus propios términos.
Lo anterior explica los cambios de humor del magnate metido a político, cuando llega a la reunión lanzando insultos a diestra y siniestra, calificando a sus aliados de “escoria”, llamándolos “desleales” e “inútiles”, muy en especial a España a la que amenazó por enésima ocasión de expulsarla del grupo porque el gobierno Ibérico ha resultado particularmente crítico y rebelde a los mandatos de Trump. En contraste, al finalizar la Cumbre el autócrata endulzó el trato deshaciéndose en elogios fingidos y cursis a los participantes, con la obvia intención de disimular que sale del evento desnudo, como en el cuento del Traje del Emperador.
Como suele ocurrir en los foros internacionales, en el desorden mundial imperante, la OTAN no propone vía alternativa alguna en busca de una paz duradera en el planeta. Como fin de fiesta, el presidente anfitrión Recep Tayyip Erdogan hace gala de frivolidad y de cinismo, al obsequiar una pistola revolver a cada uno de los Jefes de Estado asistentes, con el nombre grabado del destinatario en cada caso, lo que prueba que el mal ejemplo de Trump cunde, y que la frivolidad del mal es la norma en los tiempos que corren (1).
Una vez concluida la Cumbre, Trump anuncia el enésimo cierre del estrecho de Ormuz y reactiva sus ataques en contra del Pueblo Iraní, mientras los Líderes Europeos ofrecen un paquete adicional de promesas al presidente de Ucrania, para que se atasque aún más en el pantano de la guerra, que en palabras del Papa Francisco, fue provocada por los ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia (2).
(1) El País. Noticia sobre la Cumbre de la OTAN celebrada la semana pasada, en Ankara, Turquía.(

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