El Premio Princesa de Asturias entregado al filósofo Byung Chul Han, en el rubro de Comunicación y Humanidades, es un acto de reconocimiento que contribuye a la difusión de la filosofía como herramienta del pensamiento universal, que el galardonado pone al servicio del hombre y la mujer de nuestro tiempo.
Byung Chul Han nace en Corea del Sur en 1959 y a los 22 años, haciendo creer a sus padres que continuaría sus estudios de ingeniero metalúrgico, emigró a Alemania en dónde ingresa en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Friburgo. Navegó a fondo en las brumas de la filosofía alemana del Siglo Diecinueve, que hizo del saber filosófico un espacio solo para iniciados, obscuro y a veces ininteligible, lo que es posible que haya llevado a nuestro personaje a dedicar su vida a poner la filosofía al alcance y al servicio de la gente común.
El homenajeado es reconocido por su innovación pedagógica al difundir el pensamiento filosófico de modo accesible y didáctico para principiantes, pero también de estudio obligado para los eruditos, cuyo conocimiento transmite en textos claros y sencillos mediante conceptos de contenido que son tratados con rigor, en la profundidad y amplitud que ameritan. Byung Chul Han ha publicado más de cien libros sobre diversos temas de ontología, ética social, cosmogonía, estética, psicología, etcétera, en forma de breves ensayos.
El laureado expone los temas apoyado en numerosas citas a pie de página referidas a filósofos de todos los tiempos, lo que permite conocer con facilidad el pensamiento del autor y al mismo tiempo tener a la mano sus fuentes bibliográficas, con la posibilidad de adentrarse más o menos en ellas según decida cada lector. Byung Chul Han expresa su idea en relación con la realidad objeto de estudio; la calidad de la transmisión resulta impecable y la sola lectura implica el ejercicio de percibir el mundo real para llegar a conclusiones, con lo que el lector aprende a pensar el porqué de la vida y de sí mismo.
Entre un caudal de temas, el recién premiado denuncia la manipulación en que incurren los medios digitales incluida la llamada inteligencia artificial, en aras del sistema neoliberal que a partir de una ilusión de libertad esclaviza al individuo. Refiere a la Revolución Industrial como un proceso que en evolución vertiginosa nos lleva hasta la tecnología digital, que manipula la mente y la vida social en base a información falsa (fake news), sometiendo al hombre a un veloz ritmo temporal que configura la vida humana de acuerdo a órdenes inapelables que emanan de los dispositivos digitales.
En tales condiciones nuestra vida principia y se agota en el trabajo que transcurre sin dirección ni sentido hacia el vacío existencial, al despreciar el valor de la verdad y no tener la mira puesta en un objetivo trascendente. Lejos de que tal ambiente aporte contenido espiritual, el teléfono inteligente (smartphone) hace del ser humano un esclavo que recibe como falso premio de consolación una desconexión evasiva de la realidad.
La visión de Byung Chul Han nos mueve a confiar en que esta crisis será superada, cuando el hombre vuelva a integrar el trabajo a la contemplación del bien, la verdad y la belleza, y busque a Dios en el yo profundo, a la manera de San Agustín (1).
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