El plan de paz propuesto por el Presidente de los Estados Unidos no detendrá ni el genocidio del Pueblo Palestino ni el despojo de su territorio y en cambio, impulsa al Gobierno Mundial que hoy día construyen EEUU e Israel, sobre la base de una falsa teología de dominación política.
Trump lanza su plan de paz en un momento en que comienza a hacer mella el rechazo de la comunidad internacional a la causa sionista, manifestada en dos eventos notables. El primero ocurre durante la Asamblea General de la ONU hace dos semanas, cuando tres cuartas partes de las delegaciones abandonaron el salón de plenos, para dejar hablando solo a Benjamín Netanyahu; la segunda tuvo lugar el jueves pasado, cuando fue capturada en aguas internacionales la Flota Sumud, que se dirigía a la Franja de Gaza llevando alimentos y medicinas, para romper el bloqueo de hambruna impuesto por el Ejército Sionista.
Las manifestaciones referidas se suman a otros precedentes, como lo fue el juicio ante la Corte Internacional de la Haya que a petición de Sudáfrica y otros países, declaró criminal de guerra a Netanyahu. De manera importante abona en favor de la causa palestina, la toma de las calles en muchas ciudades del orbe, por parte de ciudadanos comunes que rebasando y en ocasiones desafiando a los gobiernos de sus propios países, denuncian el genocidio y exigen la liberación de Palestina, lo que plantea un riesgo para quienes detentan el poder, que los lleve a perder el apoyo popular.
Es verdad que muchos se han burlado tanto del desempeño de la ONU como de las manifestaciones sociales en comento, que por carecer de fuerza militar se les considera inútiles, por ser simbólicas o cuando mucho testimoniales, pero lo cierto es que en la base social del planeta, se está incubando una tendencia global de repudio en contra de los crímenes de EEUU e Israel que muy pronto empezará a cobrar factura a los gobiernos que son aliados de dicho binomio, en las próximas elecciones de cada país. Por otra parte, pese a la debilidad de la ONU, peor sería prescindir del foro que ofrece, porque en tal caso la indefensión sería total.
Las últimas noticias nos dicen que “Hamás e Israel dialogan en Egipto”, pero tal cosa es una farsa porque la Autoridad Nacional Palestina no ha sido convocada; el Ministro de Asuntos Estratégicos de Israel Ron Dermer pospuso su participación y Hamás como grupo terrorista que ha sido calificado como tal por EEUU e Israel, no tendría por qué ser considerado interlocutor válido. Se dice que es una “mediación indirecta”, en la que participan el yerno de Donald Tump Jared Kushner y “mediadores” de Egipto y Qatar, lo que ofrece una representatividad inconsistente y ambigua, que se asemeja a una reunión de mafiosos para repartirse la plaza.
Lo más preocupante es que la base electoral estadounidense en la que Trump sustenta sus desvaríos que tienen al mundo al borde de la guerra total, se compone en buena parte de comunidades cristianas de distintas confesiones, que con base en su particular interpretación de la Biblia, sostienen una “teología” que legitima el dominio político de Israel y su derecho (divino) a someter a sangre y fuego al Pueblo Palestino y apoderarse de su territorio. Lo que sigue es considerar al resto los países del orbe, como Territorio Palestino conquistable (1).
(1) Para mas información sobre este tema, te ofrezco mis artículos Aventura Sangrienta, Holocausto Palestino, Planeta en Llamas y Crimen Consumado, en este mismo log Archivo Adjunto

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