El ataque del Estado Judío a Irán iniciado el viernes pasado, dada su magnitud y efectos letales, no es un mero acto de provocación, sino un operativo de guerra total que no deja otra alternativa al Estado Iraní, que responder en su defensa.
Algunos opinan que el ataque es una cortina de humo tendida por Benjamín Netanyahu para mantener el poder, ya que solo un día antes en el Parlamento Israelí, la oposición a su gobierno hizo un intento para destituirlo y convocar a nuevas elecciones. También hay quién asegura que el ataque a Irán es una maniobra de Donald Trump para distraer a la opinión pública de los EEUU y del mundo, para neutralizar los efectos de las protestas generadas en las calles de Los Ángeles y otras ciudades de la Unión Americana, en contra de las políticas bélicas y racistas del autócrata.
Tales opiniones tienen razón pero quedan cortas, porque esos distractores son parte de un proyecto de mayor alcance, el cual pretende el control total del Medio Oriente en beneficio de la oligarquía que manda en los EEUU. La estrategia de conquista del Medio Oriente está en marcha desde el fin de la Primera Guerra Mundial, a partir del impulso inicial de creación del Estado Sionista por Inglaterra y Francia, como enclave de las potencias de occidente en la región, mediante una pinza operativa de terror a sangre y fuego por un lado y de diplomacia engañosa por otro.
En efecto, la fundación del Estado Sionista tiene ADN terrorista en la guerrilla Irgún, en la que militaron dos personajes clave que llegaron a ser presidentes de Israel: Menahem Begin y Golda Meyer, a cuyo grupo se le atribuye el primer acto de terrorismo moderno, cuando en 1946 el Irgún dinamitó el Hotel Rey David en Jerusalén (1). En aquel momento el Hotel era sede de la Comandancia del Mandato Británico en Palestina, y el ataque inició la secuencia intermitente de provocación y trampa que caracteriza al conflicto: Guerra del Sinaí en 1956, de los Seis días en 1967, del Yom Kippur en 1973, etcétera.
La invasión de Gaza en octubre de 2023 es un parteaguas a raíz del cual, el conflicto desbordó Territorio Palestino y penetró las fronteras de Siria, Líbano y ahora de Irán. En el campo diplomático EEUU sostiene una postura ambigua que al tiempo que dice apoyar la creación de dos Estados, uno Palestino y el otro Judío, desde su puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, ejerce de modo invariable el Veto en contra de tal propósito, al tiempo que mantiene el suministro histórico de dinero, armas y asistencia militar a Israel.
A ello corresponden la guerra contra Irán y lo acontecido el jueves pasado, cuando EEUU vetó la resolución de la Asamblea General de la ONU que por contundente mayoría ordena el cese del genocidio en la Franja de Gaza, lo que hizo fracasar por enésima ocasión los intentos de paz, prolongando el exterminio masivo de vidas humanas.
Los resultados prácticos de esta postura de doble cara no dejan lugar a dudas sobre la voluntad indeclinable del binomio EEUU-Estado Judío, de apoderarse del Medio Oriente y con ello del control de las rutas marítimas del Mediterráneo y los puertos de Líbano, así como del petróleo del Golfo Pérsico, cuyo objetivo cobra sentido de urgencia hoy día, en el marco de la guerra comercial desatada en contra de China y en contra del mundo (2).
(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_al_Hotel_Rey_David
(2) Para más información sobre el tema, te ofrezco mis artículos EEUU de Rodillas, Aventura Sangrienta, Holocausto Palestino, Planeta en Llamas, y Crimen Consumado, en este mismo Blog Archivo Adjunto.

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