La Exhortación Apostólica del Papa León XIV Dilexi Te (Te he Amado), es el primer documento de su pontificado, en el cual profundiza el mensaje de su antecesor el Papa Francisco, en la relación de la Iglesia Católica con los Pobres, en un estilo que sorprende y cala hondo
En una exposición breve pero sustanciosa, el Papa basa su mensaje en la Palabra del Viejo y Nuevo Testamentos, así como en la Tradición desde los primeros Padres de la Iglesia (San Ambrosio y San Agustín), la Edad Media (los Monasterios, San Bernardo, las órdenes mendicantes y hospitalarias), hasta las Misioneras de la Caridad de Santa Teresa de Calcuta. León XIV confirma la Doctrina Social de la Iglesia a partir de la encíclica Rerum Novarum (1891), y llega a la Evangelii Gaudium (2013) y otros documentos del Papa Francisco.
La Exhortación del Papa refiere a la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM), iniciando en Medellín (1968) hasta Aparecida (2007), pues en esa parte del mundo el Pontífice ejerció su ministerio sacerdotal y episcopal, tanto en ambientes rurales como urbanos. El repaso histórico que hace el Papa acredita que la llamada Opción Preferencial por los Pobres es parte fundamental de la misión de Cristo, que “siendo rico por amor a nosotros se hizo pobre, para que con su pobreza fuéramos enriquecidos” (2 Corintios 8,9).
A partir de la visión histórica que antecede, el Papa concluye que la Opción Preferencial por los Pobres que contiene el mensaje de Cristo es tan clara y contundente, que “no puede ser relativizada por ninguna interpretación”, cuya apreciación se confirma al leer el documento completo (1). Tal afirmación del Pontífice interpela no solo a determinadas confesiones cristianas separadas que desde los albores de la edad moderna identifican al capitalismo con el Reino de Dios, sino incluso a los propios católicos que nos hemos dejado seducir por la ideología neoliberal, por lo que León XIV nos recuerda que el reto de la pobreza es una “cuestión de familia”.
La exhortación papal crítica al sistema neoliberal que por prejuicios ideológicos sostiene reglas que si bien han contribuido al crecimiento económico, se desentienden del desarrollo humano integral bajo el falso argumento de que las leyes invisibles del mercado resolverán por sí solas, algún día, el problema de la pobreza. El Papa nos convoca a “dejarnos evangelizar por los pobres”, y enaltece el carisma de las Órdenes Mendicantes que con su amor y entrega a la causa de Dios, en el Siglo XIII “desafiaron a la opulencia clerical y a la indiferencia de la sociedad urbana…”.
Para el Papa León la Educación es herramienta esencial para combatir la pobreza y destaca la obra de San Juan Bautista de la Salle, que en el Siglo XVIII se adelantó a su época en cuanto a la atención escolar de las masas empobrecidas del planeta, y emprendió una gran innovación educativa cuyo legado permanece. En cuanto a las políticas públicas de combate a la pobreza, el Papa considera que éstas deben ir más allá de una mera labor asistencial, por implicar objetivos que son de estricta justicia.
El Papa lamenta que algunos cristianos abrazando ideas neoliberales desprecien a los pobres; los consideren culpables y merecedores de su situación, y hasta se burlen de las políticas públicas de justicia social. Al inicio del documento el Papa invoca una cita del Apocalipsis (Ap. 3, 8-9) que relata la persecución que en los primeros años del Evangelio sufre la muy pobre comunidad cristiana de Filadelfia, por parte de la “Sinagoga de Satanás”, con cuya dura expresión el Libro Sagrado interpela a quienes atentan por acción o indiferencia en contra de los pobres de Dios (2).
(1) Te he Amado. Versión completa del Documento del Papa León XIV.

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