El escándalo en el Instituto Nacional Electoral en torno a Guadalupe Taddei Zavala, atañe a Morena porque estalla en el tiempo en que ejerce el gobierno, pero con mayor razón concierne a la oposición, por haberse cerrado a toda propuesta de reforma, y por haber erigido al órgano electoral en un fetiche objeto de culto al grito histérico: El INE no se toca.
A partir de señalamientos de opacidad y gasto desmedido en el INE y en los Órganos Públicos Electorales OPLES, desde el sexenio pasado el gobierno de la 4T hizo insistentes propuestas de reforma que buscaban dar claridad a la operación financiera y administrativa de tales organismos sin demeritar su desempeño. La respuesta de los adversarios del gobierno fue una negativa contundente al diálogo, bloqueando las iniciativas legislativas en materia electoral y acusando a López Obrador de querer apoderarse o “colonizar” al INE, y calificando al régimen de dictadura.
Llegado el fin de era de Lorenzo Córdova en 2023, la renovación del Consejo General del INE quedó sujeta a las reglas del pasado, y al no obtener ninguno de los aspirantes el apoyo de dos terceras partes de la Cámara de Diputados, fue designada Presidenta Guadalupe Taddei mediante el sistema de insaculación o “tómbola”, también heredado del viejo régimen. Taddei fue funcionaria de carrera del IFE desde 1992 y una vez en el cargo de Presidenta, cayó en las redes tejidas por funcionarios corruptos y un “oligopolio” de empresarios ladrones que “desde hace más de veinte años” acaparan la proveeduría del INE, según aceptó el propio Lorenzo Córdova (1).
Este sistema corrupto está protegido por una visión política abusiva e inaceptable sostenida por la oposición, basada en que los órganos del estado considerados “autónomos” son intocables. Lo que ocurre en el INE revela que los límites de esa pretendida autonomía deben de estar sujetos a revisión, para que ni el INE ni los OPLES estén exentos de supervisión y control, respecto al destino del dinero público que reciben a manos llenas y que afirman con exigente insistencia que nunca les alcanza, hasta el punto de haber generado una forma de extorsión, en la lógica perversa según la cual o me das más dinero o no respondo de la limpieza de las elecciones.
Taddei llegó a la Presidencia del Consejo General del INE el 4 de abril de 2023 acotada por la estructura burocrática que sobrevivió a Lorenzo Córdova, y ni ella ni el resto de los Consejeros actuales tuvieron el talento para ejercer su autoridad en forma colegiada, lo que paralizó por momentos al Instituto y amenazó la viabilidad de las elecciones de 2024. El Congreso modificó la Ley dotando a Taddei de facultades suficientes para decidir por sí sola la renovación de algunos cargos administrativos claves, y con ello el INE pudo funcionar, y el proceso electoral se llevó a cabo sin objeciones graves.
Pasadas las votaciones de 2024, correspondía a Taddei y al resto de los Consejeros ponerse a trabajar con miras a mejorar al INE y en específico para transparentar el gasto y en cambio, la ex Consejera Presidenta se echó en brazos de la vieja red de corrupción, y ahora la oposición reparte culpas sin reparar en que Tadei es producto del mismo sistema que la vieja partidocracia corrompió. Ojalá que los Consejeros actuales como máxima autoridad del organismo corrijan el rumbo pero entre tanto, la oposición aprovecha el escándalo con la dañada intención de volver a poner en riesgo el trabajo del INE, sabotear el proceso electoral en curso y desestabilizar a nuestro país (2).
(2) Si deseas información sobre la degeneración institucional del IFE actual INE, te ofrezco mis artículos: Relevo en el INE, Suspensión del Plan B, El INE a la Tómbola, Lencho el Incendiario y Ciudadanía Traicionada, en este mismo Blog, Archivo Adjunto.

0 comentarios